Conoce aFernanda
Mi historia con la nutrición comenzó mucho antes de entrar a una universidad. Comenzó cuando era una niña que intentaba entender qué estaba pasando con su cuerpo.
Alrededor de los 8 años empecé a tener problemas de peso. Poco después, cerca de los 10 años, llegó mi primer período menstrual y apareció una pequeña mancha de vitíligo en mi frente. A los 12 o 13 años comenzó el acné. Un acné que dejó marcas visibles en mi piel, pero también muchas preguntas que me acompañaron durante años.
Recuerdo perfectamente la frustración.
La sensación de ver que otras niñas parecían vivir su cuerpo con normalidad mientras yo intentaba entender por qué el mío funcionaba diferente.
¿Por qué subía de peso con facilidad?
¿Por qué mi período era irregular?
¿Por qué aparecía el acné?
¿Por qué sentía que algo estaba pasando y nadie lograba explicármelo por completo?
En aquella época me diagnosticaron síndrome de ovario poliquístico únicamente por un ultrasonido. Hoy sé que las cosas eran mucho más complejas que eso. También sé que probablemente existían alteraciones metabólicas y resistencia a la insulina que nunca fueron abordadas desde la raíz.
Pero en ese momento no tenía esas respuestas.
Y creo que ahí nació algo que sigue definiéndome hasta hoy: la necesidad de entender. No de aceptar explicaciones incompletas, no de quedarme con un "es normal", no de resignarme a vivir sin respuestas.
Con los años entendí que esa búsqueda terminó convirtiéndose en mi vocación.
Cuando descubrí la carrera de Nutrición sentí curiosidad. Cuando empecé a estudiarla me enamoré de ella. Y cuando tuve la oportunidad de trabajar con pacientes confirmé que estaba exactamente donde tenía que estar.
Durante mi formación participé en hospitales, programas comunitarios y proyectos educativos que me permitieron ver algo extraordinario: cómo una adecuada alimentación podía mejorar la recuperación, la energía, la salud metabólica, la calidad de vida y la esperanza de muchas personas.
Pero también descubrí algo igual de importante.
Las personas no necesitan únicamente un plan de alimentación.
- Necesitan comprensión
- Necesitan educación
- Necesitan aprender
A interpretar lo que su cuerpo intenta comunicar.
Desde entonces he dedicado mi carrera a acompañar a las personas desde ese lugar.
- No desde la restricción.
- No desde el miedo.
- No desde la culpa.
Sino desde el entendimiento.
He creado programas educativos, herramientas digitales y contenido que hoy llega a cientos de miles de personas porque estoy convencida
"El conocimiento genera libertad"
Cuando una persona entiende lo que ocurre en su cuerpo, toma mejores decisiones. Y cuando toma mejores decisiones de manera consistente, su salud cambia.
Por eso nunca me ha interesado que mis pacientes dependan de mí para siempre.
- ✓Mi objetivo es que aprendan.
- ✓Que entiendan.
- ✓Que desarrollen criterio.
- ✓Que puedan escuchar su cuerpo con más claridad.
Y que descubran que la salud no se construye desde la perfección, sino desde la constancia.
La vida, sin embargo, siguió enseñándome.
En 2020 una lesión de columna me obligó a bajar el ritmo. Después llegaron años que despertaron nuevas preguntas relacionadas con el sueño, la recuperación, las hormonas, el estrés y el sistema nervioso.
No fueron años que pusieran en duda mi profesión.
Fueron años que ampliaron mi perspectiva.
Me recordaron algo que ya intuía desde niña: el cuerpo siempre tiene razones para hacer lo que hace.
Y cuando aprendemos a escucharlo con suficiente atención, casi siempre tiene algo importante que enseñarnos.
Esa etapa me llevó a profundizar todavía más en salud hormonal femenina, metabolismo, estrés crónico, sistema nervioso, psicología de la alimentación y medicina del estilo de vida.
No porque buscara reinventarme.
Sino porque sigo siendo la misma persona que fui a los 10 años.
La que quiere entender.
La que sigue haciendo preguntas.
La que sigue estudiando.
La que sigue aprendiendo.
La que cree que detrás de cada síntoma existe una historia que merece ser escuchada.
Hoy miro hacia atrás y entiendo que cada una de esas experiencias —el peso, el vitíligo, el acné, el ciclo menstrual, las hormonas, las lesiones, los cambios de etapa y las preguntas sin respuesta— terminaron convirtiéndose en herramientas para acompañar mejor a las mujeres que llegan a consulta.
- ✓Mujeres que muchas veces sienten que hacen todo bien y aun así no se sienten bien.
- ✓Mujeres que están cansadas de buscar respuestas superficiales.
- ✓Mujeres que quieren comprender qué está pasando en su cuerpo y recuperar la confianza en él.
Si esa eres tú, quiero que sepas algo:
No necesitas hacerlo sola.
Quiero mi consultaY muchas veces el primer paso para sentirte mejor no es encontrar una dieta perfecta.
Es encontrar respuestas que finalmente tengan sentido.
"Todavía sigo aprendiendo.
Todavía sigo haciéndome preguntas.
Todavía sigo reconstruyéndome en nuevas etapas de mi vida.Y quizás por eso amo tanto acompañar a otras mujeres.
Porque sé lo que se siente buscar respuestas.
Y también sé lo transformador que puede ser encontrarlas."