Hábitos de salud

Voltea a ver tu popo si quieres saber más de tu Salud Intestinal

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Darte cuenta de cómo se ven tus heces puede proporcionar algunas pistas importantes sobre tu salud intestinal. Entonces, antes de tirar de la cadena, echa un vistazo rápido al color y la consistencia de tus heces.

Tu popo puede decirte si estás comiendo suficiente fibra y bebiendo suficiente agua, o si tu sistema digestivo está procesando los alimentos demasiado lento o demasiado rápido. Además, los cambios duraderos en tus hábitos intestinales o la apariencia de tus heces pueden ser un signo de una condición médica que requiere tratamiento.

 

¿Por qué importa conocer tus heces?

Las heces pueden proporcionarte información sobre el estado en el que se encuentra tu cuerpo, por ello, es elemental tener conocimiento sobre cómo lucen usualmente, para que así ante cualquier cambio puedas estar atento porque es posible que sea tu cuerpo dándote alguna indicación.

Para ello, te puede ser de mucha utilidad guiarte con la escala de Bristol, la cual podrás observar debajo. Con esta escala podrás comparar tus deposiciones con las plasmadas en la imagen, para determinar con cuál tipo hay más similitudes y así saber si está bien o representa alguna complicación. La escala de Bristol indica lo siguiente:

  • Tipo 1 (grumos separados): Estas heces carecen de una calidad amorfa normal, porque faltan bacterias y no hay nada que retenga el agua. Por lo general, el proceso de evacuación tiende a ser doloroso en este caso. Está relacionado con un estreñimiento severo.
  • Tipo 2 (similar a una salchicha pero con bultos): Representa una combinación de heces tipo 1 impactadas en una sola masa y agrupadas por componentes de fibra y algunas bacterias. Típico para el estreñimiento orgánico.
  • Tipo 3 (como una salchicha pero con grietas en la superficie): Esta forma tiene todas las características de las heces tipo 2, pero el tiempo de tránsito es más rápido. Por lo tanto, es considerado como normal.
  • Tipo 4 (como una salchicha y suave): Esta forma es normal para alguien que defeca una vez al día. El diámetro más grande sugiere un tiempo de tránsito más largo o una gran cantidad de fibra dietética en la dieta.
  • Tipo 5 (Burbujas suaves con bordes afilados): Su tránsito a través del tracto digestivo es fácil, por lo que no representan algún problema al evacuar. Sin embargo, son indicio de que la persona no está consumiendo suficiente fibra.
  • Tipo 6 (Heces blandas con bordes irregulares): Esta forma puede resultar incómoda porque es difícil controlar el impulso, especialmente cuando no se tiene acceso inmediato a un baño. Se considera como una diarrea suave
  • Tipo 7 (acuoso sin piezas sólidas): Se define como una diarrea acuosa, donde las heces son completamente líquidas por lo que es casi imposible controlar la evacuación de estas.

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Por otra parte, en lo que respecta al color, un cambio en el color de las heces no suele ser una gran preocupación. Podría resultar de tintes o colores naturales en los alimentos y bebidas que consumes. Por ejemplo, comer arándanos o refresco de uva puede hacer que tu caca se vuelva de un color azulado oscuro.

Sin embargo, debes prestar atención si tus heces son rojas, negras o alquitranadas. El color rojo podría tener una explicación simple, como el color rojo de una bebida, cereal o remolacha. Pero también podría indicar sangrado en la parte inferior del colon debido a enfermedad inflamatoria intestinal, hemorroides, pólipos u otras fuentes de sangrado en el tracto digestivo.

Frecuencia recomendada

Es esencial saber lo que es “normal”, por lo que un rango de normalidad es considerado como ir al baño de 3 veces al día hasta 1 vez cada 3 días. Pero, lo más relevante aquí es que te sientas cómodo con la forma en la que vas al baño porque esto puede variar entre una persona y otra, así que si no tienes molestias como: gases, cólicos, presencia de sangre, dolor al salir las heces, dificultad o esfuerzo para defecar; entonces puede considerarse que tu frecuencia es normal y no representa inconveniente alguno.

Por qué debería ir al nutriólogo si se presenta un problema

Las heces son el resultado de lo que ingieres y de tu salud digestiva. Por ello, si evidencias alguna alteración o cambio que te parezca fuera de lo normal, es recomendable que asistas a un nutriólogo. Sobre todo si notas que se ha vuelto recurrente esa condición.

Como nutrióloga podré corroborar qué es lo que está sucediendo en tu alimentación que produce esos cambios en tus heces, para así proporcionarte un plan alimenticio para ayudarte a mejorar mientras que a la vez te nutres adecuadamente.

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No quiero tener problemas de salud intestinal ¿Qué debo cambiar en mi estilo de vida para prevenirlo?

Si quieres mejorar y cuidar tu salud intestinal, existen algunos aspectos que pueden contribuir a que lo logres. Estos aspectos son los siguientes y se sugiere que los tomes en cuenta en tu día a día:

Microbiota, salud intestinal y mis heces: →Qué es la microbiota, y cómo podría afectar mi salud intestinal y la calidad de mis heces.

La microbiota intestinal humana es una enorme comunidad microbiana que desempeña un papel insustituible en la vida humana. La salud intestinal y la calidad de las heces se ven afectadas cuando ocurre algún tipo de desequilibrio en la microbiota. Estos desequilibrios pueden ser causados por muchos factores, estos son los principales:

  • Alimentos procesados y refinados: Su fácil digestión favorece el desarrollo de bacterias que pueden causar alteraciones en nuestro cuerpo.
  • Azúcar: El exceso de azúcares y poco consumo de fibra le quita alimentos a las bacterias beneficiosas para nuestro organismo.
  • Pesticidas y herbicidas presentes en nuestra comida: Este tipo de tóxicos matan muchas de nuestras bacterias y dejan atrás un terreno virgen que puede ser aprovechado por bacterias malas.
  • Uso excesivo de antibióticos: Al igual que los pesticidas y herbicidas el uso desmedido de antibióticos mata muchas de nuestras bacterias y dejan atrás un terreno virgen que puede ser aprovechado por bacterias malas.
  • Limpiar y desinfectar en exceso: El ser un maniaco de la limpieza nos hace más susceptibles a bacterias malas ya que nuestra microbiota no está acostumbrada a combatir ante estas y vivir en un equilibrio además que el tomar aguas cloradas llega a dañar nuestra flora.
  • Estrés crónico: Las alteraciones hormonales generadas por el estrés crónico causan alteraciones en la forma que metabolizamos los alimentos además de causar inflamación crónica haciendo un ambiente hostil para nuestra microbiota.

Estas bacterias son necesarias para una digestión apropiada y al faltar o estar alterada la estabilidad de la comunidad por el mayor número de bacterias malas que buenas puede dar lugar a múltiples problemas como diarrea crónica, gastritis, síndrome de colon irritable, úlceras, hemorroides, estreñimiento, etc.

¡Muchas gracias por leernos! Si tienes dudas sobre tu salud intestinal, tus heces o sobre tu nutrición, puedes dejar un comentario debajo. Igualmente, también puedes asistir a una consulta conmigo programando una cita.

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